Sentidos, no músculos, clave para la recuperación del habla tras un AVC

Un nuevo estudio sugiere que, en la recuperación del habla tras un ictus, los sentidos pueden ser tan relevantes como la función muscular.
Tradicionalmente, se creía que recordar los movimientos faciales necesarios para hablar dependía principalmente del sistema motor del cerebro, encargado de coordinar los músculos en el momento preciso.
Sin embargo, hallazgos recientes publicados el 24 de abril en Proceedings of the National Academy of Sciences indican que la capacidad de retener nuevos patrones de habla está más vinculada a procesos sensoriales del cerebro.
Los investigadores observaron que al interferir con regiones sensoriales cerebrales se dificultaba la retención de estos patrones, mientras que alterar la corteza motora no producía el mismo efecto.
“El estudio cuestiona la idea de que la memoria del habla dependa exclusivamente de áreas motoras”, explicó el autor principal, Nishant Rao, investigador del Yale Child Study Center en New Haven, Connecticut.
En cambio, destacó que las áreas auditivas y somatosensoriales desempeñan un papel clave en la forma en que aprendemos a hablar.
Para llevar a cabo la investigación, se trabajó con 71 adultos jóvenes sanos, cuyo habla fue modificada en tiempo real mediante auriculares, obligándolos a adaptarse y aprender nuevos patrones.
Durante el experimento, los científicos utilizaron estimulación magnética para interrumpir la actividad de tres zonas cerebrales relacionadas con el habla: la corteza auditiva (encargada de la audición), la corteza somatosensorial (relacionada con el tacto, el dolor, la temperatura y la posición corporal) y la corteza motora (responsable del movimiento).
Los resultados mostraron que al alterar las áreas sensoriales —auditiva o somatosensorial— los participantes tenían más dificultades para recordar los nuevos patrones de habla después de 24 horas, algo que no ocurría al modificar la corteza motora.
Según Rao, estos hallazgos demuestran que la memoria de los movimientos del habla tiene una base sensorial, y que la capacidad de adaptación del cerebro en estas áreas es esencial para aprender y conservar nuevas formas de hablar.
Este descubrimiento podría tener implicaciones importantes en la rehabilitación del habla tras un ictus o una lesión cerebral, además de contribuir al desarrollo de interfaces cerebro-computadora más eficaces, al resaltar la relevancia de la actividad sensorial en el control del habla.
Por su parte, el investigador David Ostry señaló que, aunque la neurociencia ha priorizado históricamente las áreas motoras como responsables del movimiento, este estudio propone una visión distinta: el aprendizaje motor humano depende en gran medida de procesos sensoriales.
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