Por qué el riesgo cardiovascular no es igual en hombres y mujeres con obesidad

La evidencia científica más reciente muestra que las complicaciones cardiovasculares, metabólicas e inflamatorias relacionadas con la obesidad no se manifiestan de la misma manera en hombres y mujeres.
Un estudio que será presentado en el Congreso Europeo sobre Obesidad (ECO 2026), del 12 al 15 de mayo en Estambul, encontró diferencias importantes en el tipo de riesgos que predominan según el sexo biológico.
De acuerdo con investigadores de la Universidad Dokuz Eylül, en Turquía, los hombres con obesidad tienden a acumular más grasa abdominal o visceral, además de mostrar mayor propensión a alteraciones hepáticas y metabólicas. En cambio, las mujeres presentan un perfil con mayor inflamación sistémica y niveles más elevados de colesterol LDL, lo que podría modificar su riesgo cardiovascular.
Estas diferencias resaltan la necesidad de que la evaluación y el tratamiento médico de la obesidad sean más personalizados según el sexo.
Diferencias en el riesgo cardiovascular y metabólico
El análisis incluyó a 1,134 adultos con obesidad (886 mujeres y 248 hombres) atendidos en una clínica especializada.
Los resultados mostraron que los hombres tenían:
Mayor circunferencia de cintura (120 cm frente a 108 cm en mujeres) Niveles más altos de ALT y GGT, enzimas asociadas con estrés hepático Triglicéridos más elevados Mayor tendencia a complicaciones metabólicas relacionadas con la grasa visceral
Por su parte, las mujeres presentaron:
Colesterol total más alto Niveles superiores de colesterol LDL Más elevación de marcadores inflamatorios como proteína C reactiva y velocidad de sedimentación globular
Este patrón sugiere una mayor susceptibilidad a inflamación sistémica y riesgo cardiovascular en mujeres.
Qué explica estas diferencias biológicas
La investigadora principal, Dra. Zeynep Pekel, explicó que estos contrastes están relacionados con factores como:
Hormonas sexuales Respuesta inmunológica Forma de almacenamiento de grasa Influencia genética
En las mujeres, el estrógeno favorece el depósito de grasa subcutánea y modula la inflamación, mientras que el sistema inmune femenino suele tener una respuesta más intensa.
En los hombres, la grasa suele acumularse más alrededor de los órganos internos, formando grasa visceral, un patrón muy relacionado con:
Resistencia a la insulina Hígado graso y daño hepático Hipertensión Hipertrigliceridemia Diabetes tipo 2 Mayor riesgo cardiovascular
Importancia de adaptar el tratamiento
Los autores destacan que estos hallazgos apoyan la necesidad de estrategias terapéuticas diferenciadas.
Por ejemplo:
En hombres, podría ser prioritario reducir grasa visceral y proteger la función hepática En mujeres, sería clave vigilar mejor el colesterol LDL y la inflamación sistémica
Este enfoque individualizado podría mejorar la prevención de complicaciones y optimizar el tratamiento.
Datos epidemiológicos y limitaciones
El estudio reconoce algunas limitaciones importantes:
Fue realizado principalmente en adultos turcos Tiene un diseño transversal, por lo que no puede demostrar causalidad Los resultados deben validarse en otras poblaciones y grupos étnicos
Aun así, los hallazgos refuerzan la idea de que la obesidad no tiene el mismo impacto biológico en todos, y que considerar el sexo como un factor central puede mejorar tanto la prevención como el abordaje clínico.
En conclusión, la obesidad puede generar riesgos distintos en hombres y mujeres, por lo que un manejo personalizado podría ser clave para reducir daño hepático, inflamación, dislipidemia y enfermedad cardiovascular a largo plazo.
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