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No Hagas Cosas Buenas… León empujando el péndulo

Enrique Irazoqui Morales
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¿Dónde está el justo medio entre el reconocimiento al mérito, a la meritocracia, al derecho inalienable de cada individuo por progresar y hacerse de un patrimonio versus el también derecho fundamental del derecho a la igualdad entre las personas en cuanto al reconocimiento de sus derechos fundamentales?

Esta pregunta que no tiene respuesta exacta y que prevalecerá siempre en el debate de la humanidad me parece viene a cuento por el actual encontronazo entre el presidente de los Estados Unidos, Donado Trump y el papa León XIV.Es una realidad que Trump no puede ser visto con mucha simpatía en el exterior de su país. Desde que arrancó su segundo mandato no ha hecho otra de su política exterior sino un ariete que golpea a cualquier personaje internacional que no se pliegue enteramente a su voluntad, por más apabullante y arrolladora que ésta sea.

¿Qué tiene que ver con el derecho al reconocimiento al mérito? En este caso Donald Trump en muchas de sus posturas no está haciendo otra cosa más que actuar de acuerdo a la posición que goza simplemente por encabezar al país que en cuestión económico y militar ha hecho más grandes cosas, lo cual por naturaleza propia le da las herramientas para fijar posturas como las que parece que disfruta: amenaza un día si y otro también con aplicar aranceles a tal o cual país si no se doblan a sus peticiones, advertir consecuencias funestas para aquellos que no obedezcan a sus designios. 

No hay país en el mundo con mayor poder de compra que los Estados Unidos y como es el cliente mayor, es por lógica el que tiene más poder. ¿por qué tiene más poder de compra? Porque esa nación ha tenido una visión de evolución económica de tal manera y también aprovechando de origen sus enormes recueros naturales que le permiten esa postura. Le guste o no al mundo aceptarlo.

¿Quiere entonces decir que todo lo que diga Donald Trump es verdad, ley, solo por ser el “rico del barrio”? por supuesto que no. Y otra vez el péndulo entre la meritocracia y la igualdad de la humanidad. Trump y los americanos pueden fijar las posturas comerciales que ellos quieran para con sus productos o necesidades, está en la contraparte aceptarlas. 

En las últimas semanas hemos visto que líderes del mundo le han puesto cara, particularmente europeos. Primero fue el gobierno socialista de Pedro Sánchez en España, luego Emanuel Macron en Francia y ahora, quien era catalogada como su gran aliada europea, la primera ministra, la derechista Giorgia Meloni, quien ha descalificado el lance de Trump contra el Papa León XIV.

Por principio de cuentas es inaceptable la agresión militar, como en este caso en la guerra que la administración Trump e Israel ha lanzado contra Irán, bajo el argumento que el país persa auspicia grupos terroristas y trabajan en la construcción de armas atómicas para dinamitar el mundo.

Ante esta circunstancia, el Papa León XIV ha condenado repetidamente la dichosa guerra de Estados Unidos contra Irán, calificándola de “injusta” y “inaceptable”, mientras Donald Trump ha respondido con ataques directos al pontífice, acusándolo de ser “débil”, “terrible en política exterior” y de complacer a la izquierda radical. La tensión ha escalado hasta convertirse en un conflicto diplomático abierto entre la Casa Blanca y el Vaticano.

El sumo pontífice ha sido puntual en señalar que el ataque contra los iraníes es injusto y ha pedido diálogo y paz en lugar de escaladas militares, machacando que la Iglesia tiene la obligación moral de oponerse a la guerra. 

Ante esta postura papal, el presidente norteamericano lo tildo de débil, de “izquierdista” y de complacer a la izquierda radical, sugiriendo que su postura debilita a Occidente.  Incluso, descalifica el ascenso del Rober Francis Prevost a la cabeza de la iglesia católica sólo por haber nacido en los Estados Unidos y no por méritos propios.

En conclusión, tal como inicia esta pieza. El péndulo entre el derecho del uso de las herramientas que un individuo, organización o en este caso país se haya ganado por su trabajo, es perfectamente válido; la envidia no es argumento para descalificarlo. Sin embargo, el poderoso no tiene derecho legítimo al uso de la ley del más fuerte sólo porque sí, como indica que al Trump le parece correcto.  

El Papa León XIV se ha convertido en una voz crítica contra la guerra y las amenazas de Estados Unidos hacia Irán, mientras Trump ha respondido con ataques personales, cuando en realidad el jerarca religioso no ha hecho otra cosa que decir la verdad, y mostrar que el péndulo entre debe correr al centro, no sólo al del poderoso, como trata siempre de hacer el presidente norteamericano.

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