Morena catapulta a Maru Campos y agrava conflicto con EU
Mario MaldonadoEn Morena parecen no advertir que, en política, la sobrerreacción suele producir exactamente el efecto contrario al que se busca. Lo que hasta hace unas semanas era una gobernadora con niveles de desgaste visibles y dos aspirantes de Morena creciendo en Chihuahua —Andrea Chávez y el alcalde juarense Cruz Pérez Cuéllar— se ha convertido, por obra de la confrontación impulsada desde Palacio Nacional, en una figura revitalizada y con una proyección que podría rebasar la frontera de su estado. María Eugenia Campos pasó, casi de golpe, de jugar a la defensiva a convertirse en un activo político nacional del PAN.
Dentro del gobierno federal y en la 4T hay quienes observan con preocupación el manejo del caso Chihuahua. No porque defiendan a la mandataria panista, sino porque entienden el costo político de colocarla todos los días en el centro del debate nacional. El episodio del narcolaboratorio desmantelado en el municipio de Morelos y la revelación sobre la participación extraoficial de agentes estadounidenses detonó una crisis bilateral de enorme calado. La presidenta Sheinbaum quiso presentar el caso como una afrenta a la soberanía nacional y encontró en Maru Campos un blanco perfecto. Por su parte, la flamante lideresa de Morena, Ariadna Montiel, escaló el caso con más con movilizaciones y exigencias de destitución por supuesta “traición a la patria”. Aunque el cálculo parece haber fallado.
Campos optó primero por una respuesta institucional, aunque con el paso de los días endureció el tono. Negó haber tenido conocimiento o haber autorizado la presunta participación de agentes estadounidenses en el operativo de Morelos, defendió los resultados del decomiso y anunció investigaciones para esclarecer lo ocurrido. Ya después, en entrevistas, acusó una embestida política desde Morena, rechazó que Chihuahua se convierta en “piñata” del oficialismo y buscó reposicionarse como blanco de una ofensiva del gobierno federal.
Eso le permitió reposicionarse no como una gobernadora bajo sospecha, sino como víctima de una ofensiva política del oficialismo. En México, donde el uso del aparato gubernamental contra opositores se ha vuelto parte de la conversación pública, el papel de perseguida le está resultando políticamente rentable.
Morena llegó a Chihuahua con condiciones favorables para competir seriamente en 2027. Andrea Chávez había logrado posicionamiento nacional y exposición en la entidad. Cruz Pérez Cuéllar mantenía control territorial en la plaza más relevante del estado, apoyado por Ariadna Montiel. Maru Campos, en contraste, arrastraba desgaste, cuestionamientos locales y encuestas menos favorables.
No obstante, ahora el PAN no sólo observa una posibilidad real de retener Chihuahua, sino que comienza a visualizar algo que hace meses parecía improbable: convertir a Campos en una de las pocas figuras opositoras con dimensión nacional, en el contexto de que la oposición carece de perfiles presidenciales sólidos.
Panistas como Ricardo Anaya, Lilly Téllez, Santiago Taboada, entre otros, lucen inviables dentro del PAN. En el PRI el único que destaca es Alito Moreno, mientras que Movimiento Ciudadano sigue atrapado entre su ambigüedad estratégica y liderazgos regionales sin alcance nacional. En ese vacío, una gobernadora mujer, con discurso de confrontación institucional frente al oficialismo, puede adquirir una relevancia inesperada.
Más aún cuando el conflicto con Chihuahua se cruzó con el pleito de dimensiones insospechadas del gobierno mexicano con Estados Unidos. El reclamo por la presunta actuación unilateral de la CIA coincidió con el endurecimiento del discurso y las acciones de Washington contra actores políticos mexicanos señalados por presuntos vínculos criminales. El caso Rubén Rocha Moya abrió una etapa distinta.
El escenario para Morena se vislumbra complicado. En varios estados con renovación de gubernatura en 2027 mantiene ventaja incluso con gobernadores cuestionados, aunque esa fortaleza no es invulnerable y va a la baja.
Eso parece estar ocurriendo en Chihuahua. La gobernadora que hace poco lucía acorralada, hoy se ve fortalecida. Morena, que conoce bien esa lógica porque se benefició de ella durante años, está repitiendo el error de sus antecesores.
Columna: Jaloneos en Morena por la sucesión en la Corte
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