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Hígado graso: 9 cambios poco conocidos

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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El hígado graso suele evolucionar de forma silenciosa y, en muchas personas, no provoca síntomas durante años.

Sin embargo, cuando la acumulación de grasa se acompaña de inflamación y daño progresivo del hígado, pueden aparecer manifestaciones que van más allá de las molestias digestivas habituales. Algunos de estos cambios afectan la piel, el sueño, la memoria o la fuerza muscular y pueden pasar desapercibidos.

Es importante destacar que ninguno de estos signos confirma por sí solo una complicación del hígado graso, ya que todos pueden tener otras causas. No obstante, si varios aparecen al mismo tiempo, especialmente en personas con factores de riesgo, es recomendable acudir al médico para una evaluación.

1. Picazón persistente en la piel

Una comezón intensa y generalizada, sin una erupción visible que la explique, puede estar relacionada con enfermedades hepáticas y con alteraciones en el flujo de la bilis.

Sin embargo, este síntoma también puede deberse a problemas dermatológicos, alergias o enfermedades renales. Cuando la picazón es persistente o aparece junto con otros cambios, conviene investigar su origen.

2. Pérdida progresiva de fuerza muscular

La disminución de la masa muscular, conocida como sarcopenia, puede desarrollarse en personas con enfermedad hepática avanzada y afectar principalmente la fuerza de brazos y piernas.

Este cambio puede confundirse con el envejecimiento o la falta de actividad física. No obstante, una pérdida de fuerza o de músculo sin una explicación clara merece una valoración médica, especialmente en quienes ya tienen una enfermedad del hígado.

3. Alteraciones del sueño

Algunas personas con enfermedad hepática avanzada presentan cambios en su patrón de sueño, como somnolencia durante el día e insomnio por la noche.

Aunque estos trastornos también pueden estar relacionados con el estrés, ciertos medicamentos, la edad o problemas del sueño, si se acompañan de dificultades para concentrarse o cambios en la conducta, es importante consultar con un profesional.

4. Dificultad para concentrarse o pensar con claridad

Los problemas de atención, la sensación de confusión o la dificultad para realizar tareas cotidianas pueden tener múltiples causas.

En etapas avanzadas de la enfermedad hepática, la acumulación de determinadas sustancias en el organismo puede afectar el funcionamiento del cerebro. Si estos síntomas aparecen o empeoran de forma progresiva, deben ser evaluados por un médico.

5. Temblores o movimientos involuntarios en las manos

Los temblores pueden deberse a diversas causas, entre ellas trastornos neurológicos o efectos secundarios de algunos medicamentos.

En personas con enfermedad hepática avanzada también pueden aparecer movimientos involuntarios característicos relacionados con alteraciones neurológicas. Si el temblor es reciente, persistente o se acompaña de confusión o problemas de coordinación, es recomendable buscar atención médica.

6. Enrojecimiento persistente de las palmas

El eritema palmar, caracterizado por un enrojecimiento de las palmas de las manos, puede observarse en algunas personas con enfermedad hepática crónica.

Sin embargo, también puede aparecer durante el embarazo, por cambios hormonales o por otras afecciones. Si este signo surge junto con otros síntomas, puede justificar una evaluación médica.

7. Aparición de pequeñas arañas vasculares

Las personas con enfermedad hepática crónica pueden desarrollar pequeñas dilataciones de los vasos sanguíneos, conocidas como arañas vasculares o telangiectasias.

Estas lesiones suelen observarse en el rostro, el cuello, el pecho o los brazos. Aunque su presencia aislada no confirma una enfermedad hepática, la aparición de múltiples lesiones nuevas merece una valoración clínica.

8. Disminución de la capacidad física

Actividades cotidianas como subir escaleras, caminar distancias habituales o cargar objetos pueden volverse cada vez más difíciles debido a la pérdida de fuerza, masa muscular y resistencia física.

Aunque estos cambios suelen atribuirse al envejecimiento o al sedentarismo, una disminución progresiva e inexplicable de la capacidad para realizar actividades diarias debe investigarse.

9. Cambios repentinos en el comportamiento o la personalidad

La irritabilidad, la apatía, la desorientación o modificaciones importantes en la conducta pueden tener múltiples causas.

En personas con enfermedad hepática avanzada, estos cambios pueden estar relacionados con alteraciones en el funcionamiento cerebral. Si aparecen de forma repentina, empeoran rápidamente o se acompañan de confusión y somnolencia excesiva, es fundamental buscar atención médica de inmediato y no considerarlos una consecuencia normal del envejecimiento.

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