Espray nasal experimental logra revertir el deterioro cognitivo y mejorar la memoria

Un reciente avance científico abre nuevas posibilidades frente al deterioro cognitivo relacionado con la edad. Investigadores del Instituto de Medicina Regenerativa de Texas A&M, en Estados Unidos, han demostrado en estudios con animales que un espray nasal podría recuperar funciones de memoria afectadas por el envejecimiento.
El estudio, publicado en Journal of Extracellular Vesicles, se enfoca en un fenómeno clave del envejecimiento cerebral llamado neuroinflammaging, que consiste en una inflamación crónica y de baja intensidad que se acumula con los años en el hipocampo, una zona fundamental para la memoria. Este proceso, que durante mucho tiempo se consideró inevitable, podría ser modificado mediante nuevas terapias.
El origen del deterioro cognitivo
Según la investigación, esta inflamación sostenida activa mecanismos celulares como NLRP3 y cGAS-STING. Cuando estos sistemas se descontrolan, las células inmunitarias del cerebro adoptan un comportamiento perjudicial, acelerando el deterioro cognitivo y aumentando el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
La importancia de estos hallazgos se acentúa en el contexto actual. Proyecciones de Alzheimer Europe indican que los casos de demencia en la Unión Europea podrían crecer más de un 58% en las próximas décadas, superando los 14 millones de personas hacia 2050. En países como España, se espera que la prevalencia casi se duplique.
Cómo funciona el espray nasal
El tratamiento utiliza vesículas extracelulares, pequeñas estructuras que las células liberan para comunicarse. En este caso, provienen de células madre neurales humanas y contienen microARNs, moléculas que regulan diversos procesos biológicos.
De acuerdo con la investigadora Madhu Leelavathi Narayana, estas vesículas actúan modulando genes y rutas de señalización relacionadas con la inflamación cerebral.
La administración por vía nasal es clave, ya que permite que las vesículas lleguen directamente al cerebro sin necesidad de atravesar la barrera hematoencefálica, actuando de forma directa sobre el hipocampo sin procedimientos invasivos.
Resultados observados
En pruebas con ratones —equivalentes a humanos de alrededor de 60 años— se registraron mejoras significativas en la memoria y la orientación espacial tras pocas semanas de tratamiento. Además, los efectos se mantuvieron durante varios meses, lo que sugiere beneficios duraderos.
Otro aspecto relevante es que el tratamiento fue igual de efectivo en machos y hembras, lo que refuerza la consistencia de los resultados.
A nivel molecular, dos microARNs fueron fundamentales: uno inhibió la activación de NLRP3 y otro bloqueó la vía cGAS-STING. Cuando estos componentes se eliminaron en los experimentos, los beneficios disminuyeron, confirmando su papel en la reducción de la inflamación cerebral.
¿Podría aplicarse en humanos?
Aunque los resultados son prometedores, los expertos señalan que aún es necesario comprobar su seguridad y eficacia en personas, ya que los hallazgos en animales no siempre se replican en humanos.
El equipo ya ha solicitado una patente en Estados Unidos y cuenta con el apoyo del National Institute on Aging, lo que facilitará el inicio de ensayos clínicos.
Más allá del envejecimiento normal, los investigadores consideran que esta tecnología podría tener aplicaciones futuras en pacientes con ictus o enfermedades neurodegenerativas, con el objetivo de restaurar funciones cerebrales afectadas.
ENFERMEDADES : Scroll infinito y falta de atención: por qué es hora de revalorizar la lectura en papel
Países como Suecia y Noruega, que durante años lideraron la digitalización educativa, han comenzado a revertir ese modelo tras más de una década de implementación. Lo que en su momento se consideró un avance tecnológico ahora es evaluado, según un informe de la UNESCO, como -- leer más
Noticias del tema