Dormir con o sin almohada: qué recomiendan los especialistas para cuidar la salud

Dormir es una necesidad básica, pero la forma en que lo hacemos puede tener efectos inesperados en la salud.
Surge entonces una pregunta interesante: ¿dejar de usar almohada podría beneficiar la salud ocular y disminuir el riesgo de padecimientos como el glaucoma? Investigaciones recientes están cuestionando ideas tradicionales sobre el descanso y destacan que la postura al dormir y los accesorios utilizados influyen más de lo que se pensaba.
Algunos estudios sugieren que dormir sin almohada podría ayudar a reducir la presión dentro del ojo y proteger el nervio óptico. Sin embargo, esta práctica no es adecuada para todos. Por ejemplo, quienes duermen de lado suelen requerir apoyo para el cuello, y eliminar la almohada podría provocar molestias en la zona cervical o en los hombros. Por ello, la decisión debe adaptarse a cada persona y, en ciertos casos, consultarse con un especialista.
Una investigación publicada en British Journal of Ophthalmology analizó cómo las almohadas afectan la presión intraocular. Se encontró que las personas con glaucoma experimentaban un aumento significativo de esta presión al dormir con dos almohadas, en comparación con quienes descansaban boca arriba sin elevación.
Este efecto podría explicarse por la compresión de las venas del cuello al elevar la cabeza, lo que dificulta el flujo sanguíneo hacia los ojos y eleva la presión ocular. Evitar posturas que fuercen el cuello podría ser útil para personas con riesgo de glaucoma.
Expertos en salud del sueño señalan que la postura al dormir influye directamente en la presión intraocular. No obstante, aclaran que las almohadas no son perjudiciales por sí mismas; más bien, lo importante es su altura y forma.
Tanto los estudios como los especialistas coinciden en que una almohada adecuada ayuda a mantener la cabeza y el cuello en una posición neutral, lo que reduce la tensión muscular y la rigidez al despertar. En personas que duermen boca arriba, prescindir de la almohada podría ser útil si esta es demasiado gruesa o incómoda.
Sin embargo, la evidencia aún es limitada y no permite generalizar estos beneficios a toda la población. En algunos casos, elevar ligeramente la cabecera de la cama podría ser una alternativa para reducir la presión ocular sin eliminar la almohada.
También hay riesgos al dejar de usarla. Quienes duermen de lado necesitan soporte para mantener la alineación del cuello; sin él, pueden aparecer molestias, dolor o rigidez en cuello, hombros o brazos. Además, en personas con ronquidos o problemas cervicales, la calidad del sueño podría empeorar.
Dormir con almohadas demasiado altas o varias apiladas tampoco es recomendable, ya que puede generar una posición forzada que aumente la presión en los ojos y la tensión en el cuello.
Los especialistas recomiendan personalizar el uso de la almohada según las necesidades individuales. En personas con glaucoma o riesgo de desarrollarlo, es importante buscar una postura que mantenga la cabeza alineada sin elevarla en exceso.
Dormir boca abajo requiere precaución, ya que incrementa la presión sobre los ojos, mientras que quienes duermen de lado deben elegir una almohada que favorezca la alineación cervical.
En conclusión, pequeños cambios en los hábitos de sueño, como ajustar la postura o elegir la almohada adecuada, pueden contribuir al bienestar general y ayudar a reducir riesgos relacionados con la presión ocular y la tensión muscular.
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