Astenia primaveral: por qué te sientes cansado en primavera

Con la llegada de la primavera, es común que muchas personas sientan más cansancio, sueño durante el día y dificultad para concentrarse. Este cuadro, conocido como astenia primaveral, no se trata solo de una sensación subjetiva, sino de una respuesta fisiológica del cuerpo mientras se adapta a los cambios ambientales propios de la estación.
De acuerdo con especialistas, esta fatiga aparece en la transición del invierno a la primavera, cuando se reajustan los ritmos biológicos internos. El aumento de las horas de luz modifica la producción hormonal: suben los niveles de serotonina y disminuye la melatonina, lo que altera temporalmente el reloj biológico.
Cambios hormonales y efectos sobre el descanso Este ajuste interno repercute directamente en la calidad del sueño. Al modificarse los ciclos naturales, algunas personas duermen menos o descansan peor, lo que provoca somnolencia durante el día y sensación de agotamiento.
Además, el organismo puede elevar la producción de hormonas relacionadas con el estrés, como el cortisol y la adrenalina, para adaptarse a la nueva estación. Este esfuerzo extra puede reflejarse en apatía, menor claridad mental y problemas de concentración.
Factores ambientales que aumentan la fatiga La astenia primaveral también está relacionada con factores externos. Los cambios de temperatura y de presión atmosférica obligan al sistema cardiovascular a ajustarse, especialmente en personas más sensibles.
Este proceso implica un mayor consumo de energía, lo que explica el cansancio leve y pasajero característico de esta época. En algunos casos, puede sentirse con más intensidad si se suman factores como falta de ejercicio, bajos niveles de hierro o una alimentación desequilibrada durante el invierno.
Cómo reducir la astenia primaveral Desde un enfoque preventivo, los expertos recomiendan facilitar la adaptación del organismo con hábitos saludables que ayuden a equilibrar el sistema nervioso y hormonal.
Entre las principales sugerencias se encuentran:
exponerse al sol de forma gradual, al menos 30 minutos al día, preferentemente por la mañana, mejorar la higiene del sueño con horarios regulares y evitando pantallas antes de dormir, realizar actividad física moderada, mantener una buena hidratación (1.5 a 2 litros de agua diarios), evitar cenas abundantes o muy tarde, limitar la siesta para que no afecte el sueño nocturno.
También pueden ser útiles ejercicios de respiración y relajación, ya que ayudan a activar el sistema nervioso parasimpático.
Alimentación y plantas que pueden apoyar La alimentación es clave para favorecer la recuperación. Se recomienda priorizar:
verduras de hoja verde, frutas de temporada, proteínas de buena calidad como pescado azul, huevo y carnes blancas, legumbres de buena tolerancia, lácteos, especialmente de cabra u oveja.
Por otro lado, conviene disminuir ultraprocesados, azúcares refinados, alcohol y comidas muy grasas.
Dentro de la fitoterapia, algunas plantas pueden apoyar la adaptación:
eleuterococo, útil frente al estrés, rhodiola rosea, que favorece el rendimiento mental, extracto de avena, con efecto calmante suave, diente de león, alcachofa, bardana y cardo mariano, que ayudan a la función hepática.
¿Cuánto tiempo dura? En la mayoría de los casos, la astenia primaveral es transitoria y suele desaparecer en unas dos semanas, una vez que el organismo se adapta a las nuevas condiciones.
Sin embargo, si el cansancio persiste o se acompaña de mareos, palpitaciones, insomnio prolongado o cambios importantes de peso, lo mejor es acudir con un profesional de la salud para descartar otras causas.
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